Libros de ayer y hoy
Sin duda que se trata de una pelea entre hermanos.
Sí, la persecución política contra el expriista y ex perredista Ángel Aguirre, es lo más parecido a una vendetta familiar. Algo así como la disputa por la herencia del patriarca.Y es que el ex gobernador del estado de Guerrero, de nombre Ángel Aguirre, no sólo fue un priista de cepa sino que, en el nacimiento del partido oficial, Morena, se convirtió en lo más parecido a un hermano político de Marcelo Ebrard.
Por si lo han olvidado, Marcelo Ebrard llevó a Ángel Aguirre, no solo al gobierno de Guerrero, sino que lo empujó como una figura destacada en el primer círculo político del dueño de Morena, de López Obrador. Por eso, la pelea que hoy está a los ojos de los mexicanos –una pelea entre hermanos–, debe ser vista como eso; como una venganza familiar, como una disputa entre hermanos que se parten la cara por la herencia familiar.
¿Pero cuál es esa herencia?
Pues nada más y nada menos que el control político del estado de Guerrero y, sobre todo, del emblemático proceso electoral del 2027, que es el antecedente de la presidencial del 2030; sí, porque aquel político de Morena que consiga el control del Congreso, de gobiernos estatales –como Guerrero–, y de la mayoría en Morena, hoy busca ser el candidato a la presidencial de 2030.
En pocas palabras, con el encarcelamiento de Ángel Aguirre, los enemigos de Marcelo Ebrard no solo mueven sus fichas –y lo seguirán haciendo–, para desbarrancar al exjefe de gobierno del exDF, sino que lo mandan al diablo.
¿Y por qué el énfasis en Guerrero y en otras entidades de alta votación?
Por eso, porque en esos estados el narco-partido Morena tiene todo para llevarse los votos producto de las narco-elecciones. Sin embargo, lo que está pasando en Guerrero no es ninguna novedad.
¿Por qué?
Porque aquí lo documenté por años; lo dije el 27 de septiembre del 2024, en el Itinerario Político titulado Los 43 no es un crimen de Estado:
“No es verdad lo que pregonan opiniones interesadas para desprestigiar al gobierno federal para obtener renta electoral rumbo a 2018".
Lo cierto es que detrás de la mentira de los 43 están las redes de AMLO y la mano de uno de los más grandes mentirosos del Estado, llamado Epigmenio Ibarra. Y es mentira que se trató de un crimen de Estado, porque está probado que AMLO impuso a la familia Abarca en la alcaldía de Iguala y gracias a esa mafia vinculada al narcotráfico, se financió el partido Morena en Guerrero.
La mentira es mayúscula si se recuerda que el crimen de los 43 se produjo en un municipio gobernado por el PRD, en donde el alcalde fue impuesto por AMLO y el gobernador, Ángel Aguirre, fue llevado al poder en Guerrero, gracias a los oficios y al dinero de Marcelo Ebrard, jefe de gobierno del DF.
Pero la mentira es demencial si se recuerda que las Normales Rurales –como Ayotzinapa–, son aliadas de la CNTE; organización aliada de Morena y de AMLO y si identificamos que AMLO impuso a la familia Abarca en Iguala. Peor aún, nadie debe olvidar que Marcelo Ebrard impuso a Ángel Aguirre como gobernador de Guerrero y que los culpables del crimen de los 43 están en Morena y son el PRD, la CNTE y las mafias del narcotráfico.
Y si no existe un solo vínculo de crimen de los 43 con el gobierno federal, ¿de dónde sale el cuento de que la desaparición de los normalistas es un crimen de Estado y que el gobierno federal es responsable, es criminal y que esconde los cuerpos y/o a los normalistas vivos?
Lo cierto es que las mentiras en el caso de los 43 obedecen a una pelea política, a una disputa entre hermanos.
Y por eso debemos volver al principio.
¿Por qué razón hoy, desde Palacio y Palenque, persiguen al guerrerense Ángel Aguirre? La respuesta es elemental, porque en Palacio y Palenque no quieren que Marcelo llegue al poder.
Se los dije. Al tiempo.