Veterinarios insisten en ser considerados para reforma a reglamento de Control Animal
MEXICALI, BC., 29 de agosto de 2026.- A través de un posicionamiento difundido en redes sociales, el Consejo Veterinario de Salud Pública de Baja California y los Colegios de Médicos Veterinarios expresaron su inconformidad y preocupación ante el proyecto de reforma al Reglamento de Bienestar y Control de Animales Domésticos de Mexicali, presentado el pasado 5 de agosto durante una sesión extraordinaria de Cabildo del 25 Ayuntamiento.
La propuesta contempla no solo un cambio de nombre del reglamento, sino una reestructuración integral del mismo, en la que se regulan aspectos como la esterilización, eutanasia, matanza de control, manejo de animales potencialmente peligrosos y prevención de zoonosis.
Ante ello, en el posicionamiento recibido por la Sindicatura Municipal, los veterinarios señalaron que, al tratarse de temas eminentemente técnico-veterinarios, el proyecto debe ser consultado con expertos en la materia, pues la falta de validación profesional podría representar un riesgo para la salud pública y la seguridad de la comunidad cachanilla, además de comprometer la eficacia y viabilidad de la norma.
“Resulta contradictorio legislar sobre estas materias sin haber escuchado de manera previa a quienes las ejercen día a día en la práctica clínica y de salud pública”, expresaron en el documento.
Asimismo, el gremio manifestó que, mientras no exista un proceso de consulta técnico, incluyente y documentado con la comunidad médico veterinaria, no avalará el proyecto en sus términos actuales, al considerar que la falta de participación de especialistas puede afectar la eficacia de las medidas relacionadas con la salud pública, el control de la sobrepoblación animal y la atención de ejemplares potencialmente peligrosos.

Anexadas al posicionamiento se encuentran observaciones técnicas a esta reforma elaboradas por el Dr. César Augusto Flores Dueñas, profesor e investigador del Instituto de Investigaciones en Ciencias Veterinarias (IICV) de la Universidad Autónoma de Baja California (UABC), así como coordinador del Hospital de Enseñanza en Pequeñas Especies de la misma institución.
Entre las principales observaciones al proyecto se encuentra el señalamiento de que la reforma coloca a la esterilización como uno de los ejes de la política de control animal, mientras deja en segundo plano la regulación de la tenencia responsable.
De acuerdo con el análisis, la esterilización por sí sola no resolvería el problema de los animales en situación de calle si no se acompaña de medidas encaminadas a prevenir el abandono y la reproducción sin control.
El documento sostiene que Mexicali ha aplicado durante años estrategias centradas en retirar animales de la vía pública. De acuerdo con las cifras citadas en el análisis, entre 2004 y 2023 fueron esterilizados ocho mil 938 animales, sin que esta medida haya logrado eliminar el problema de los ejemplares en situación de calle.

Ante ello, se propone que el reglamento dé mayor peso al registro obligatorio de perros mediante microchip, la supervisión programada por zonas y la aplicación de sanciones a propietarios que incumplan con sus responsabilidades. También plantea que los ingresos derivados de registros, multas y cobros por resguardo sean destinados al propio programa de bienestar y control animal.
Otro de los cuestionamientos se refiere a la clasificación de perros potencialmente peligrosos con base en determinadas razas. El documento considera que este criterio está científicamente superado y propone privilegiar la evaluación individual de la conducta y el riesgo de cada animal.
A pesar de las observaciones, los veterinarios reconocieron los méritos del proyecto y el avance normativo que representa, particularmente al reconocer a los animales como seres sintientes.
Finalmente, el gremio llamó a la alcaldesa de Mexicali, Norma Bustamante y al Cabildo a instalar mesas de trabajo formales con la academia y los colegios profesionales antes de continuar con el proceso legislativo, con el objetivo de construir un reglamento técnicamente sólido que contribuya tanto al bienestar animal como a la protección de la salud pública de la población.




