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MEXICALI, BC, 30 de septiembre de 2026.-El Consejo Veterinario de Salud Pública de Baja California hizo un llamado a las autoridades municipales a reconsiderar el nuevo reglamento del Centro de Control Animal, al señalar que las modificaciones propuestas no han sido consultadas con el gremio veterinario y, de acuerdo con su postura, podrían representar riesgos para la salud pública.
En una entrevista exclusiva con Quadratín Baja California, Víctor Alejandro Quezada Íñiguez, presidente del Consejo Veterinario de Salud Pública de Baja California, explicó que han presentado diversos escritos ante distintas dependencias de gobierno, entre ellos los relacionados con el proyecto para modificar el reglamento del Centro de Control Animal, que ahora contempla denominarlo Centro de Bienestar Animal.
De acuerdo con el representante del gremio, una de las principales inconformidades es la intención de sustituir disposiciones del Programa Integral de Respuesta y Control Animal (PIRCA), elaborado, según señaló, por veterinarios e investigadores con bases científicas. Consideró que el nuevo esquema retoma algunos de sus elementos sin contemplar la participación del sector veterinario.
Quezada Íñiguez sostuvo que una de las principales preocupaciones del Consejo es que disminuyan las capturas de perros que deambulan en la vía pública. Desde su perspectiva, esto podría favorecer un incremento en la presencia de animales en las calles y generar mayores problemas para la población.
“Ya no va a haber ya capturas; al no haber capturas va a haber perros en la calle. Al haber perros en la calle va a haber transmisión de enfermedades, va a haber personas atacadas, niños atacados, mujeres atacadas como ya se ha visto, muertes”, expresó.
El presidente del Consejo Veterinario sostuvo que, a su juicio, la problemática no puede atenderse únicamente mediante campañas de esterilización, sino que también requiere acciones de tenencia responsable, educación y sanciones dirigidas a quienes permitan que sus animales permanezcan en la vía pública.
Al referirse a los perros que permanecen en las calles y forman manadas, el experto consideró que estos animales pueden representar un riesgo debido a que deben buscar alimento por sí mismos.
“Ya están en manada y están en una situación donde tienen que buscar el sustento, entonces van y buscan comida y al rato quieren que la comida sea un niño de cinco años que vaya a la tienda”, expresó.
Como parte de sus propuestas, planteó establecer un registro de mascotas mediante placas de identificación y microchips, con el objetivo, dijo, de que los animales puedan ser vinculados con sus propietarios y que las autoridades tengan elementos para aplicar sanciones cuando exista incumplimiento.
“Un perro de la calle es del propietario responsable”, señaló.
Asimismo, cuestionó la propuesta de capturar, esterilizar y posteriormente liberar a los perros. Según explicó, el gremio considera que esta medida podría mantener a los animales en la vía pública y no resolver de fondo la problemática.
Otro de los aspectos que, dijo, preocupa al sector es la permanencia prolongada de perros dentro de los centros de control animal. Quezada Iñiguez cuestionó que existan las condiciones y el personal suficiente para mantener, atender y pasear a cientos de animales durante periodos prolongados.
El representante veterinario también manifestó su oposición a que el nuevo reglamento contemple, según su interpretación de la propuesta, la criminalización del sacrificio de animales y de las actividades realizadas por médicos veterinarios en los centros de control animal.
Sobre este punto, explicó que el procedimiento que, de acuerdo con su experiencia, se utiliza actualmente como sacrificio humanitario consiste en administrar primero un anestésico para que el animal permanezca inconsciente y posteriormente un medicamento que provoca el paro cardiaco.
Quezada Íñiguez sostuvo que, desde la perspectiva del gremio, el sacrificio puede formar parte de las acciones para reducir la población de perros en la vía pública, aunque señaló que no debe considerarse como una medida aislada.
“El sacrificio ayuda a disminuir la población, la esterilización ayuda a disminuir la población parcialmente y solamente un 15 por ciento de la población lleva a sus perros a esterilizar”, afirmó.
El veterinario consideró que la atención de la problemática debe incluir también educación, control de enfermedades, captura de animales y sanciones para los propietarios que incumplan con sus responsabilidades.
Entre las propuestas planteadas por el Consejo se encuentra evitar la criminalización del sacrificio, mantener los centros de control animal como espacios destinados a la atención y control de animales, impulsar investigaciones relacionadas con enfermedades y establecer programas de educación sobre tenencia responsable.
También propuso generar información sobre el número de perros capturados y las zonas donde se concentra la problemática, con el propósito de identificar las colonias en las que, según el gremio, deberían implementarse jornadas educativas y acciones de control.
Finalmente, hizo un llamado a la presidenta municipal y a los regidores para que incorporen al gremio veterinario en la discusión del nuevo reglamento y permitan que médicos veterinarios participen en su elaboración.
“Que recapaciten y que no nos echen la culpa el día de mañana por las malas decisiones que están tomando”, expresó, al señalar que las observaciones del Consejo ya fueron presentadas mediante documentos ante las autoridades.




