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MEXICALI, BC., 25 Septiembre de 2026.- Un bloque de cemento, un casco, una mochila, un saco o cualquier objeto que pueda sostener por unos minutos una cabeza cansada pueden convertirse en una almohada cuando el cuerpo ya no puede más.
Esa es la mirada que propone el fotógrafo y artista visual Sigfredo González Gastélum en Almohadas, exposición fotográfica inaugurada la noche del jueves en Planta Libre, en Mexicali, donde el descanso cotidiano se convierte en una ventana hacia historias de migración, trabajo, cansancio e intimidad.
La exposición reúne 24 fotografías realizadas entre 2023 y 2026, entre Mexicali y Ciudad de México. Son imágenes que no buscan solamente retratar a una persona descansando, sino detenerse en aquello que suele pasar desapercibido, el objeto que por unos minutos se transforma en refugio.

El proyecto tiene sus raíces en 2018, cuando González comenzó a documentar las caravanas migrantes provenientes de países como El Salvador, Guatemala y Honduras. Su formación en arquitectura y su experiencia como residente de obra lo llevaron después a encontrarse con trabajadores migrantes que laboraban en la construcción de manera informal.
Entre jornadas, conversaciones y momentos de descanso, comenzó a observar una escena repetida: trabajadores que improvisaban sus espacios para descansar utilizando cubetas de pintura, bloques, sacos de cemento, cascos y otros objetos.

La mirada del fotógrafo fue entonces cambiando de la obra hacia la ciudad. Tras mudarse a Ciudad de México, continuó buscando esos momentos de cansancio, pero ahora en parques, bibliotecas, restaurantes y otros espacios públicos.
Así nació Almohadas, un registro de esos instantes en los que el cuerpo reclama descanso y cualquier superficie puede convertirse en un lugar para soltar el peso del día.
La almohada es algo muy personal, explica González. En una casa, representa un espacio íntimo al que casi nadie más tiene acceso; en la calle, en cambio, ese espacio privado desaparece y la intimidad queda expuesta.

Para el artista, fotografiar esos momentos también implica una responsabilidad. El cansancio coloca a las personas en una situación de vulnerabilidad, por lo que procura acercarse con respeto, pedir autorización y, cuando es necesario, mantenerse a distancia.
En muchas de las imágenes el rostro ni siquiera aparece. Lo que interesa es el objeto, la postura y el entorno, la relación entre una persona y aquello que encontró para descansar.
Si no se puede hacer la foto, pues no la hago, dice González quién cuenta sobre su manera de trabajar en la calle.
La exposición también permite observar cómo los objetos cambian dependiendo del lugar. Una mochila puede hablar de viajeros; un casco o un saco de cemento, de una zona en construcción; otros objetos revelan, de manera silenciosa, quién los utilizó y el contexto en el que fueron encontrados.

Las fotografías fueron tomadas en distintos puntos de Ciudad de México, así como en Mexicali, y forman parte de un proceso que González desarrolló después de participar en la Clínica de Producción Fotográfica del Centro de la Imagen, a la que ingresó en 2025.
Almohadas representa además su primera exposición individual dedicada completamente a la fotografía, después de haber participado en exposiciones colectivas y trabajado también con pintura y escultura.

El regreso a Mexicali para presentar la obra tiene para el artista un significado especial. Aunque actualmente radica en Ciudad de México, busca mantener un intercambio constante entre ambas ciudades y llevar de un lugar a otro las historias que encuentra en el camino.
A mí me encanta Mexicali, dice González, quien considera que esa conexión entre ambas ciudades le permite seguir produciendo y observando.
La exposición permanecerá abierta hasta el 30 de noviembre en Planta Libre, en Mexicali, para quienes quieran acercarse a mirar, quizá con otros ojos, esos pequeños momentos en los que una ciudad también se detiene a descansar.




